Comenzar el año es sinónimo de reencontrarme con Madrid, siempre dispuesta a ofrecerme algo distinto. Y así fue. El pasado 12 de Enero, sin investigación previa para dejarme sorprender, puse rumbo a ese lugar que siempre me fascinó de pequeña: el Centro Cultural de la Villa, característico por la cascada decorativa que contrasta con la altura del edificio, que el arquitecto Antonio Lamela construyó entre 1967 y 1976, las Torres de Colón.

Ese día, Madrid, tenía preparado teatro: CRIMEN Y TELÓN. Busqué la puerta 4 de la Sala Guirau para localizar mi butaca en el lateral derecho y, antes de tomar asiento, cogí un programa de mano para leerlo y guardarlo posteriormente en mi colección de experiencias culturales.

 

CIUDAD TIERRA. ¿Nuestro planeta? Quizás. Para ello, mejor ponernos en situación:

Los ordenadores toman el poder del planeta creando así un solo mundo, una sola ciudad y una sola mente gobernante. Para la evolución próspera de esta Ciudad Tierra, se prohíbe cualquier indicio material o inmaterial relacionado con el gobierno humano como pueden ser las creencias, los ideales y las artes. Un escenario vital sin música, sin poesía, sin filosofía, sin literatura, sin pintura, sin teatro… ¡Ah! También desapareció el medio ambiente, que se sustituyó por proyecciones audiovisuales.

La cultura, siempre tan rebelde, provocó en 2022 el estallido de la Guerra de las Artes, llevando a los prisioneros subversivos a los Campos de Concentración de Marte y a los supervivientes al exilio en otros planetas.

Aun así, como medida preventiva de control, se fundó la Agencia Anti Arte la Triple A– cuyo objetivo es defender a la sociedad necia y consumista de los artistas clandestinos.

Todo este escenario nos deja claro el objetivo del gobierno global: El deber de vivir feliz gracias al consumismo extremo, el entretenimiento absoluto y el bienestar impuesto.

Una de las artes, el teatro, turba la paz de Ciudad Tierra, lo que obliga a la Triple A junto al Detective Noir, abrir una investigación que ha provocado un revuelo artístico en las calles de este nuevo mundo.

 

Ron Lalá, compañía masculina que combina teatro, humor y música – esta última bastante mejorable-, me hizo participe esa tarde de una distopía teatral, -en mi opinión no tan alejada del mundo presente-, que es reflexiva, divertida y está bien estructurada. Aprendí, me reí muchísimo, me entregué a su propuesta, me sentí orgullosa de trabajar en el ámbito de la cultura, y salvé a las artes de la Triple A y del gobierno opresor de Ciudad Tierra.

 

CRIMEN Y TELÓN. Una obra crítica que da a conocer el alma del teatro desde los griegos hasta nuestros días, desde el proscenio hasta el patio de butacas,  desde el técnico de luces hasta el regidor.

CRIMEN Y TELÓN. Dirigida por Yayo Cáceres, y con un elenco que me atrapó desde el primer instante, estará en el  Centro Cultural de la Villa hasta el 28 de enero de 2018. Si Ron Lalá presume de trayectoria artística y palmares con dos Premios Max, será por algo.

CRIMEN Y TELÓN. Una experiencia que si dejas pasar, te hará cómplice de un ARTICIDIO.

 

“Hubo un tipo llamado Shakespeare.

Claro ustedes jamás han oído hablar de esas cosas”

 –Aldous Huxley, Un mundo feliz-

 

 

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¿Dónde puedo verlos depués del 28 de enero? – Estas son las fechas de su gira