
Soy una artista que, a través de la escucha, converso con diferentes disciplinas en mis creaciones.
Mi lengua materna en lo artístico es la música, cuya armonía enriquezco combinándola con otras artes.
Llevo abriendo mis oídos desde los siete, más de treinta años escuchando para ver. Es con la escucha con lo que observo y exploro rincones de la cultura y creo gracias a ellos.
Desde 2008 he abierto los oídos a una comunidad viva y analógica desde el aula, el escenario o el backstage. Enseñar el lenguaje universal, compartir desde el asombro. He dirigido el Festival de Internacional Clásicos Colgados, curado la programación musical en la Fundación Olivar de Castillejo, formado parte del equipo de producción de Música en Segura, coordinado y dirigido tres proyectos educativos nacionales y llenado con música los auditorios más emblemáticos del país con la Film Symphony y otras orquestas. Y, por supuesto, lo que le da sentido a todo: mi trabajo en las aulas aprendido junto a millares de alumnos.
Todos estos hitos los he ido colocando en mi camino con valentía y tesón. Entre tanto, he silenciado mi voz por miedo a desviarme del camino establecido. Una voz creativa que no podía acallar más tiempo y que ahora muestro para nutrir mi coherencia interna, porque lo que es adentro, es afuera.
El asombro es mi motor y el movimiento es mi vida. Por eso, mis viajes, mis caminos, lo maravilloso de lo cotidiano, mi forma de mirar, de escuchar y de sentir a través del arte toma forma en esta Bitácora Creativa que es Tres más infinito: música, palabra, imagen e infinitos mundos con los que alimentar la curiosidad.