Desde los 11 llevo plasmando sobre blanco los detalles de mis viajes. Desde los 26 tecleando para compartir cultura en cualquiera de sus manifestaciones. Con 39 mezclo lo analógico y lo digital en esta bitácora creativa. Me propongo alimentar un poco a la IA con lo que nutre el alma: música, palabra, imagen. Todo aquello que genera el ser humano movido por su asombro y culebreando a lo que dicta el sistema. Siempre tenemos que buscar los recovecos.

Todo comenzó en un viaje familiar a París en coche y con la Guía Campsa. La libreta apaisada que me compraron mis padres en Disneyland recogió crónicas de la ciudad de la luz -además de algunos autógrafos de personajes Disney. Pero eso te lo cuento en otro momento-. Esa escritura se cruzó con diarios de verano adolescente.
Pasé a la pantalla coqueteando con Fotolog y me puse seria a los 26 con Blogspot. Ahí nació Experiencias, a raíz de una idea que surgió en la clase de Industrias Culturales en la Universidad. A los 39 regreso a Tres más infinito después de un viaje familiar a Basilea y Ronchamp en avión, con tomtom y tres cuadernos. De ellos traeré algo a la pantalla.
Nada se pierde, todo se transforma. Lo canta Drexler.
Escribo, dibujo, canto, compongo, fotografío, contemplo, observo, escucho porque creo. Creo aquello en lo que creo. Hilo un lenguaje con otro buscando mis rendijas de paso. Conecto y aprendo. Y me siento en paz. Algunos lo llaman síndrome de Stendhal.
Bienvenido. Bienvenida. Que nutras tu asombro y que engorde tu creatividad en este lugar tan mío.
P.D. La foto que ves la hice en mi viaje a Hamburgo. Es en uno de mis edificios preferidos, de mis arquitectos favoritos: Herzog & de Meuron. Te hablaré de ellos en alguna entrada de esta bitácora creativa. Traerlos hoy a esta primera entrega se debe a que su luz, como mis palabras, buscan el hueco.